En Chile, hablar de seguros para condominios no debería activarse solo después de un incendio, un terremoto o una emergencia. Sin embargo, en muchas comunidades la conversación todavía aparece tarde: cuando ya existe un daño, cuando el costo de reparación es demasiado alto o cuando los copropietarios descubren que la cobertura contratada no era suficiente.
El punto de fondo es simple, pero urgente: asegurar una comunidad no es solo cumplir con una exigencia legal. Es proteger el patrimonio de quienes viven o invierten en ella.
En una reciente conversación en el programa Mercado Futuro de Radio Futuro, Claudia Escobar, gerente comercial especializada en seguros para comunidades, puso sobre la mesa una idea clave: este puede ser un buen momento para asegurar propiedades en Chile.
Pero más allá de la frase, lo relevante está en las razones.
Un mercado maduro, pero comunidades todavía expuestas
Si bien Chile cuenta con una industria aseguradora robusta y competitiva —con tasas que hoy se sitúan entre un 20% y 30% por debajo de los promedios internacionales—, la penetración en el sector de copropiedad sigue siendo insuficiente.
Tras el terremoto de 2010, solo el 25% de los edificios contaba con una cobertura adecuada. “En 2026, esa cifra ha escalado al 60%, un avance innegable, pero que aún nos deja en deuda”. Claudia fue enfática: los seguros no deben verse como un gasto variable, sino como un costo fijo ineludible. La pregunta que debemos hacernos no es cuánto cuesta la póliza, sino qué pasa con el patrimonio familiar si mañana enfrentamos un siniestro de gran magnitud.
La economía detrás de la prevención: ¿Es caro estar protegido?
Uno de los puntos más reveladores del diálogo fue la comparación de costos:
“Pagar un seguro de 5 o 6 mil pesos mensuales por departamento es una cifra ínfima si la contrastamos con daños que, en un evento de incendio o sismo, pueden alcanzar fácilmente los 900 millones de pesos en reparaciones”.
La matemática es simple, pero a menudo ignorada. El seguro actúa como el único mecanismo capaz de absorber un golpe financiero que, de otra forma, recaería íntegramente en los copropietarios mediante cuotas extraordinarias de difícil pago.
Uno de los cambios culturales más importantes que deben hacer administradores, comités y copropietarios es dejar de mirar el seguro como un costo prescindible o negociable cada año solo por precio.
¿Qué factores definen hoy el costo de una póliza?
Para los comités que buscan renovar o contratar pólizas, Claudia Escobar aclaró que las aseguradoras calculan el riesgo basándose en variables técnicas:
- Valor de Reconstrucción: El factor crítico. No se trata del valor comercial del departamento, sino de lo que costaría reconstruir el edificio desde cero.
- Ubicación y Antigüedad: El desgaste de instalaciones eléctricas y la materialidad son fundamentales. Por ejemplo, edificios de adobe quedan fuera de los estándares de asegurabilidad actuales por su alta vulnerabilidad.
- Materialidad: La calidad constructiva define la resistencia al fuego y al sismo, siendo un determinante directo en la prima final.
El adicional de sismo: Una protección para tu hogar y familia
Aunque la Ley de Copropiedad exige el seguro de incendio, la cobertura de sismo es voluntaria. Sin embargo, en un país cuya geografía está marcada por la actividad telúrica, renunciar a esta protección es una apuesta de alto riesgo.
Como bien señaló Claudia, el objetivo para este 2026 es claro: concientizar a los administradores y comités. La situación de las aseguradoras actuales les permite ofrecer condiciones atractivas, pero la voluntad de contratar sigue siendo el primer paso que debe dar cada comunidad.
¿Quieres profundizar en estos temas?
La entrevista completa en Mercado Futuro abordó mucho más: desde la responsabilidad civil hasta el rol del administrador como gestor de riesgos.
Escucha la entrevista completa aquí (18-05-2026) y conoce de primera mano los consejos de Claudia.





